La Batalla de Madrid
Ya en 1937 se producen varias y reiteradas batallas para conquistar Madrid, ya que mientras unos buscaban rodearla y dejarla aislada para conseguir que sus ocupantes se rindieran, el bando contrario buscaba romper el cerco y conseguir así aflojar la gran presión que soportaban.
Se producen así del 6 al 24 de febrero la Batalla del Jarama, del 8 al 18 de marzo la Batalla de Guadalajara, con victoria republicana, y del 6 al 26 de julio la Batalla de Brunete, donde el triunfo es de los nacionales.
A pesar de que ninguna de estas contiendas consigue su objetivo, la última se lleva a cabo por iniciativa de los republicanos, y las dos primeras por los sublevados.
Se estima que Largo Caballero (el jefe del Gobierno), no supo encauzar y controlar las diferentes ideas y concepciones ideológicas que convivían dentro de su propia coalición (tan diferentes como: nacionalismo regional, comunismo, republicanismo burgués, socialismo, y por último, anarquismo), aunque si se cree que pudo contribuir a mejorar el funcionamiento del Ejército Republicano.
El sustituto inmediato de Largo Caballero fue Juan Negrín, a quien acusaron muy rápidamente de estar influenciado y controlado por los comunistas.
A todo esto, y buscando aflojar la presión en el frente norte (Aragón). se realiza por parte de los republicanos una acción ofensiva en Belchite.
En forma simultánea, los nacionales ocupan sucesivamente Bilbao, Santander y Gijón (el 20 de octubre), rompiendo así el llamado Cinturón de Hierro y dando fin al frente norte.
Se dispone que los prisioneros del liquidado frente norte sean recluidos en un campo de Miranda del Ebro.
Mientras tanto, se logra estabilizar un frente al sur, en Almería cuando el 8 de febrero se toma la ciudad de Málaga.
Ya a fines de año comienza la Batalla de Teruel por iniciativa de la República.
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